Las cosas pueden cambiar de un momento a otro. Y no es cuestión de lamentarse, ni de flagelarse, ni de convertir cada carrera en una espinosa procesión. Es necesario, obligatorio, disfrutar con lo que cada fin de semana podamos hacer.
Hace unos días, unos cuantos diría yo, hubo una competición en Soria. Allí estaba el Isbilya, compitiendo, dejando el pabellón altísimo. Antes lo había hecho en Quarteira, en la ronda de duatlones de Andalucía, en alguna carrera; después ha sido en Sevilla en las populares, en Cádiz; y será en muchos sitios, pues hay una calidad innata en quienes compiten y marcan ese peldaño alto al que todos queremos subirnos.
Ayer, bajo un sol de justicia y un aroma de pólenes mortal, corrimos algunos y fuimos detrás de los impresionantes Juan, Miguel Ángel y Corpas. Otros habían estado en la costa portuguesa de nuevo, como si quisieran que no pasara mes sin reivindicar este país, y dos fueras de serie, Samer y Rocío, habían sentado cátedra junto a la ladera donde murió Durruti. Y viene a cuento este anarquista, no se vaya a creer el lector que es cosa de traer a los ídolos sin ton ni son, porque fue lider. Y lo hizo con trabajo, con fe en una creencia, por convertir su vida en un ejemplo, con, la tan traída siempre, pasión. Esto me recuerda a alguien, ¿verdad, jefe?
Ayer, bajo un sol de justicia y un aroma de pólenes mortal, mientras corríamos, algunos sentimos una extraña náusea, la del kilómetro seis. Y allí estuvimos a punto de decir adiós, Jesús continuó con vergüenza torera e hizo un tiempo fuera de serie, otros seguimos solo con vergüenza, pero seguimos. Y acabamos, si fuera posible decepcionados con la marca, si fuera posible, a la vez, valorando que es necesario, obligatorio, disfrutar con lo que cada fin de semana hacemos.
Se afronta la semana antes de una gran cita, hay nervios, mucha gente con la puntería muy afinada, mucho valor, mucho entrenamiento. Se afronta una semana en la que aparece de repente la logística, cómo ir, cómo volver, cómo llegar. Y ahí está Adri, en todas las soluciones aparece él.
Rememoremos. Carreras, duatlones, triatlones, salidas en bici, viajes a Soria, a Portugal, a Cádiz; miremos las fotos, ahí está él. Y si buscamos lo que hace a los campeones, poner pasión, entrenar, no desfallecer, estar ilusionado, arropar a los compañeros, no dejar a nadie solo, ahí está él.
Pasará el tiempo, mucho, y esta idea, este club, será un buen recuerdo. Cuando no den más de sí nuestras piernas y nuestro corazón recordaremos muchas cosas. Imagino que las series matadoras, las salidas en bici emulando a las clásicas, los golpes en la piscina, las campeonas, que convivimos con algún olímpico, o alguna olímpica, los viajes que nos quedan... Y a Adri. Eso es seguro.
Las cosas pueden cambiar de un momento a otro. Y no es cuestión de dejarlo pasar.
¡Va por ti, compañero!
¡Adri, go, go, go!
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